Autocuidados y Obesidad, Tiroides, Diabetes
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ANOREXIA NERVIOSA. Prevención

Es importante recordar que los hábitos alimenticios se adquieren en la primera década de la vida y la forma de aprenderlos es no explicita, lo es por imitación de los padres y familiares con los que conviva el niño o niña. En mi experiencia, en la historia clínica de los pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, con frecuencia, se pone de relieve que en su casa desde la infancia, los padres o abuelos intentaban inculcarle el "alimentarse de forma sana", que excluye alimentos de alto valor calórico, y sabrosos. Es frecuente que esta conducta se acompañe de explicaciones que el niño no entiende, pero que son percibidos como restrictivos. Mas aún suele ocurrir que los padres y sobre todo las madres intentado que la niña asimile la enseñanza mencionen de forma insistente los supuestos defectos estéticos del niño, como piernas gordas, glúteos prominentes, demasiada cadera o mamas, etc. En un momento determinado del desarrollo esto puede ser el desencadenante de un trastorno en un niño predispuesto.

La prevención se basa precisamente en evitar esa actitud de perfeccionismo estético y restricciones en la ingesta. Esto suele condicionar una preocupación del niño o niña por estos temas y si la preocupación es exagerada está a un paso de la enfermedad, dependiendo de la sensibilidad del niño o niña.

Una cosa es crear hábitos alimenticios sanos en los niños y otra obsesionarlos.

Entre los hábitos sanos debe fomentarse el repartir la comidas a los largo del día en 4 o 5 tomas, con raciones de la misma cantidad o volumen, no acostumbrarse al picoteo, limitar la ingesta de dulces y bollería a los fines de semana. También es importante el mantener un horario para levantarse y acostarse. La duración del tiempo de la comida será entre 15 y 30 minutos. Esta enseñanza se basará en el ejemplo más que en explicaciones teóricas.